Cuando el agua desaparece, lo que queda empieza a hablar. En Valencia, tras la DANA, el paisaje se convierte en un archivo de lo ocurrido: barro adherido, objetos fuera de lugar, rastros de una vida interrumpida.
Estas imágenes nacen en ese después, cuando ya no hay titulares urgentes pero la herida sigue abierta. Fotografiar aquí es detenerse en los restos, en lo que permanece, en lo que cuesta recomponer. No como testimonio de lo excepcional, sino como rastro de una fragilidad que siempre estuvo ahí.
© Cris Aznar









